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Marcos resalta que pese a que Castilla y León produce mucho cereal, las galleteras importan

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Milagors Marcos clausura la jornada. / G. Villamil

  • En la clausura de la jornada sobre los retos de la industria agroalimentaria, la consejera de Agricultura hizo hincapié en la necesidad de que exista coordinación entre productores, industriales y distribuidores

La consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, ha planteado hoy el desajuste existente entre la producción agraria y la industria al señalar que un territorio cerealista como Castilla y León, no tenga capacidad de respuesta para ofrecer materia prima a la industria galletera.

«Importan cereal porque el cereal que producen no es el que necesitan», ha resumido Marcos durante su intervención en la clausura el desayuno informativo titulado «Los grandes retos de la industria agroalimentaria en Castilla y León», organizado por el diario El Norte de Castilla y el BBVA.

La consejera ha puesto este ejemplo para trasladar a los agricultores y ganaderos de la comunidad la necesidad de tender hacia la coordinación productiva de los tres elementos de la cadena: productores, industrias y distribución.

Tras recordar que Castilla y León es la comunidad más cerealista del país y la que alberga un mayor número de industrias galleteras, Marcos ha destacado que sería conveniente que existiera una colaboración entre ambos sectores para ajustar la oferta y la demanda bajo el parámetro de la cercanía.

Para conseguir esa conexión de intereses, la consejera ha propuesto que la industria plantee una especie de compromiso de rentabilidad para los agricultores, con contratos a más largo plazo y garantía de precios, y que a cambio los productores diversifiquen su producción para atender, en el caso de las galleteras, su necesidad de trigo duro, por ejemplo.

Este ejemplo de las galleteras y los agricultores ha sido introducido por la consejera como modelo para «un cambio cultural», que acabe con el individualismo y fomente las sinergias entre los participantes en la cadena de valor, hasta conseguir una «simbiosis perfecta».

Marcos ha apoyado estos argumentos en los datos, que hablan de un sector agrario y agroindustrial «muy atomizado» y de «pequeña dimensión», lo que dificulta la salida al exterior y la competencia en mercados internacionales.

La consejera ha recordado que en Castilla y León existen unas 600 cooperativas, que comercializan únicamente el 10 por ciento de la producción agraria, mientras que el restante 90 por ciento es asumido por productores que lo hacen individualmente.

Además, de entre esas cooperativas, sólo veinte absorben el cincuenta por ciento de la producción, lo que indica que la mayor parte de ellas producen a pequeña escala, en comparación con el potencial que tendrían uniones más grandes.

Apoyadas en los indicadores de recuperación económica, las industrias agrarias tienen que convertirse, en palabras de Marcos, en un «sector potente y en crecimiento» para «enfrentarse a la globalización» con posibilidad de éxito, aunque ha insistido en que para lograrlo es necesaria una adaptación de la forma de funcionamiento.

«Todas las parte deben tener claro que van a ganar, se necesitan», ha resumido la consejera de Agricultura y Ganadería, convencida de que Castilla y León tiene como rasgo fundamental que cuenta con «materia prima de calidad».

Marcos ha ofrecido las denominadas «Plataformas de Competitividad» planteadas para los diferentes sectores productivos como la herramienta para que, de forma conjunta, los productores y las industrias afronten de manera coordinada los retos de la innovación y del dimensionamiento de las explotaciones.