Leonoticias

UGT duda de las intenciones de la Consejería por la premura para poner en marcha las unidades de gestión clínica sin consenso

  • Carmen Ámez considera que el sistema «sectoriza» la sanidad en cada comunidad y cada servicio

La Unión General de Trabajadores (UGT) de Castilla y León dudó este viernes de las intenciones de la Consejería de Sanidad por la premura para poner en marcha las 15 unidades de gestión clínica del Servicio Público de Salud de Castilla y León (Sacyl), sin contar con el consenso de los sindicatos. «Es un interés que no alcanzo a ver que espero que no sea la privatización de la sanidad», sentenció la secretaria regional de la FeSP-UGT, Carmen Ámez, tras la reunión esta mañana de la Mesa de la Función Pública en Valladolid.

Ante el rechazo unánime de todas las centrales sindicales, Ámez consideró «muy lamentable» que la Consejería haya aprobado el proyecto de orden de las unidades «a espaldas de los representantes de los trabajadores», que demuestra una actitud «prepotente» de la Junta cuando presume de diálogo.

Y más en un asunto que UGT apunta que no es una prioridad ya que prevé que las unidades de gestión clínica desgajen el sector sanitario público. La responsable autonómica de la FeSP recordó que un informe jurídico del gabinete estatal de UGT ha confirmado que este sistema que da más autonomía a los profesionales en la gestión de un centro de salud o un servicio hospitalario «sectoriza» la sanidad en cada comunidad y cada servicio.

UGT demanda más información sobre si las unidades de gestión reducirán las listas de espera, el motivo de aprobar con premura la normativa, si todos los trabajadores mantendrán la condición de personal público, el estado de los empleados que se opongan a la integración en esta nueva organización, la duplicidad de los servicios, la autonomía de los responsables de los comités clínicos, la participación del resto de la plantilla, la organización de las jornadas de tarde, el futuro de la Central Única de Compras, el presupuesto y el ahorro.

Carmen Ámez teme que las unidades de gestión abran la puerta a las entidades privadas en «algo tan sagrado» como la sanidad. No en vano reconoció a la Agencia Ical que es un modelo que se crea para obtener beneficios, por lo que augura un recorte en servicios y en calidad. «Falta por demostrar que las unidades son efectivas económicamente, que mejoran la calidad asistencial y cuentan con el apoyo de los trabajadores», afirmó. Además, la secretaria regional de la FeSP-UGT anunció contactos con otros sindicatos para convocar movilizaciones y así dejar claro la oposición a las unidades de gestión.