Tejerina destaca la necesidad de «estabilidad y competitividad» para el crecimiento del sector agrícola y ganadero

La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina.
La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina. / Ricardo Múñoz

La ministra de Agricultura apuesta por un sector «más competitivo, más orientado al mercado y más internacionalizado», para lo que compromete medidas e incentivos del Gobierno

La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, apostó hoy en Ávila por dotar al sector agrícola y ganadero de la “estabilidad” que necesita para mejorar su “competitividad” mediante una serie de medidas e incentivos desde el Gobierno central dirigidos a conseguir una mejor orientación al mercado y a la internacionalización de las actividades dependientes de su departamento.

García Tejerina participó en una desayuno informativo organizado por Diario de Ávila y la Fundación Caja de Ávila, y patrocinado por Bankia, que se ha desarrollado en el palacio de Los Serrano de la capital abulense ante representantes del mundo agrario regional y local.

Para la ministra, “todos los sectores económicos han contribuido a la evolución de la economía española, el agroalimentario entre ellos; la agricultura, la ganadería y la industria de la alimentación son un firme soporte para la economía del medio rural y para el conjunto de la economía nacional”. Así, aportó el dato de que “hay varios indicadores que avalan la evolución positiva de este sector, como el aumento de la renta agraria con máximos históricos en este apartado o el récord de exportaciones en este sector”.

Tejerina consideró que “estos datos han ayudado a crear más riqueza en el medio rural” y lo han hecho “cada vez más competitivo en los mercados internacionales”, todo ello “como resultado de un trabajo y la colaboración de todos”.

La titular del Ministerio calificó a Castilla y León como “una de las regiones de Europa con más riqueza natural”, por lo que es “eminentemente rural, zonas que aportan el 25 por ciento de la riqueza de la Comunidad y que asientan el 29 por ciento del empleo”, cifras en ambos casos por encima de la media nacional.

A juicio de la política vallisoletana, “los sectores agrícola y ganadero y una potente industria alimentaria vertebran el territorio y su población y favorecen el crecimiento y su economía”. Uno de los retos que asumimos con nuestra llegada al Gobierno fue devolver la prosperidad al sector agrario y contribuir al despliegue de todo su potencial, que es mucho con el objetivo de hacer un sector más competitivo, mejorar el nivel de vida de agricultores y ganaderos e impulsar nuestra industria alimentaria”, sentenció.

Pilares “fundamentales”

Para ello, comentó, “la estabilidad y la competitividad son fundamentales”, también “para asegurar el crecimiento futuro en agricultura y ganadería”. La estabilidad, dijo, se apoya en “tres pilares fundamentales: la política agrícola común, la política de seguros agrarios y la fiscal”.

En el primero de los apartados recordó que “con la reforma de la PAC, en 2013 se dio dado al sector un importante horizonte de estabilidad, con más de 47.000 millones de euros para el periodo 2014-2020 en un periodo de restricciones presupuestarias en la Unión Europea”. De esa cantidad, “más de 1.200 millones de euros cada año dan estabilidad a las rentas y mejoran la competitividad de agricultores y ganaderos de Castilla y León asegurando el 40 por ciento de sus rentas”.

Sobre el sistema de seguros agrarios, Tejerina reconoció que “es de enorme transcendencia para el sector agrario español y que desde los años 70 del pasado siglo es una de las herramientas más importantes para asegurar las rentas de este sector que de forma continuada tiene que hacer frente a los riesgos naturales en los que desarrolla su actividad”. Sobre esa base, comentó que “la política de seguros agrarios en España ha alcanzado un grado de desarrollo como muy pocos en todos los países del mundo y todos debemos sentirnos responsables de su mantenimiento y mejora”.

Comentó que que “gracias a las mejoras en la última legislatura en el pasado año se alcanzó una cifra récord de contratación de seguros de 12.700 millones de euros de capital asegurado, de los cuales unos 1.800 en Castilla y León, lo que significa un 50 por ciento del valor de la renta agraria en España y un 75 por ciento en Castilla y León”.

En cuanto a la política fiscal, “de la reducción de 338 millones de euros en la base imponible, 61 serán en Castilla y León”, después de la última reforma aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Junto con la necesidad de dar estabilidad a la actividad, la ministra destacó la importancia de “mejorar la competitividad con mejora de rentas provenientes del mercado gracias a políticas específicas y fomento de la integración cooperativa y mejora de las transparencias de las relaciones comerciales entre los componentes de la cadena”.

Retos

En cuanto a los retos para su ministerio en los próximos años, García Tejerina destacó “la nueva reforma de la PAC que empezará a negociarse en esta legislatura y aplicarse a partir de la década que viene”. Su continuidad “no es negociable”. “En eso ya estamos involucrados”, avanzó, para señalar que su departamento cuenta con la colaboración de la consejera de Agricultura de la Junta, Milagros Marcos. También se refirió a la “integración de los aspectos medioambientales y de la lucha contra el cambio climático en las políticas sectoriales”; y por último, a la “consolidación de la presencia española en mercados internacionales cada vez más abiertos y que exigen mayor competitividad”.

Para la ministra, el sector agrícola y ganadero español tiene “una enorme capacidad de respuesta de manera que con la medidas adecuadas estos retos pueden convertirse en la mejor oportunidad para que el sector agroalimentario español siga ganando puestos y prestigio en el mundo y para que la actividad agraria sea más atractiva para nuestros jóvenes, creando riqueza y empleo en el mundo rural”.

García Tejerina recordó que “el elemento central de los ingresos de las explotaciones agrarias será cada día más el mercado, y en este sentido tanto con la revisión de la PAC como con actuaciones a nivel nacional, se debe favorecer el cambio hacia una agricultura más competitiva, más orientada al mercado y más internacionalizada”, así como “más innovadora y con capacidad de incorporar nuevas tecnologías en los procesos productivos, con más presencia de jóvenes y mujeres, que deben ser los principales protagonistas de estos cambios”, apuntó. También la necesidad de que la agricultura de futuro sea “más respetuosa con el medio ambiente y el clima, para que sea, cada vez más, parte de la solución contra el cambio climático”.

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