Marcos apuesta por la transformación y el valor añadido para posicionar al sector agroalimentario de Castilla y León como referente mundial

Milagros Marcos, el presidente de la DIputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero (I), y el director del curso, Luis Navarro, durante la inauguración de la I Escuela de Verano Agroalimentaria Agricool. / Ruben Cacho

La consejera de Agricultura y Ganadería aboga por la innovación, la digitalización, el conocimiento, la sostenibilidad, las nuevas tecnologías y la industria 4.0

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La consejera de Agricultura y Ganadería y portavoz de la Junta de Castilla y León, Milagros Marcos, aprovechó este lunes la inauguración de la I Escuela de Verano Agroalimentaria Agricool, que tiene lugar esta semana en Fuensaldaña (Valladolid), para apostar por la transformación y por dar valor añadido a los buenos productos y la mano de obra profesional y privilegiada del sector para posicionar a la agroalimentación de la Comunidad como referente mundial. “Es un espacio que legítimamente corresponde a Castilla y León pero debemos luchar para diferenciarnos del resto de la industria agroalimentaria de otras regiones y de otros países para alcanzar una mayor cuota de mercado”, aseveró.

Marcos abogó, según declaraciones recogidas por la Agencia Ical, por “forjar” un futuro más prometedor a la industria agroalimentaria, que pasa por contar con una mayor capacidad de adaptación a los consumidores a través de la innovación, la digitalización de los procesos, el conocimiento, la sostenibilidad de los productos y utilizar las nuevas tecnologías y la industria 4.0. “Solo así seremos más competitivos e incrementaremos la cuota de mercado”, rubricó. Además, precisó que la única manera de posicionarse en los mercados es dar valor añadido a una materia prima “espléndida”. En ese sentido, puso el ejemplo de la leche para que no solo sea un producto líquido sino que su transformación tenga lugar en industrias de Castilla y León y no se produzca en otros lugares.

De ahí que la consejera destacara la iniciativa del curso de verano agroalimentaria, pionero a nivel nacional, al aunar a los alumnos universitarios y empresarios, dispuestos a conocer y avanzar en las nuevas técnicas. “Hay que captar talento, adaptarlo a las necesidades de la industria agroalimentaria y dar a conocer a las empresas las nuevas formas de negocio y las posibilidades de futuro en los mercados”, añadió.

Milagros Marcos valoró la “elevada categoría” del director del curso, Luis Navarro, como consultor de negocio para pymes del sector alimentario y docente, además de colaborador del Programa de Empleabilidad de la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), como organizador de la cita. También destacó el profesorado de “renombre internacional” y las grandes empresas del sector.

El curso de verano, que cuenta como patrocinadores a Azucarera, Acor y la Obra Social 'la Caixa y la colaboración de la Diputación de Valladolid que ha cedido el Castillo de Fuensaldaña para su celebración, acoge a 100 personas, entre estudiantes y empresarios. La consejera apuntó que se decidió limitar el número de inscritos para contar con una “verdadera” escuela didáctica en los cinco módulos diseñados. No en vano, las clases magistrales y la formación tendrán lugar en horario de mañana mientras que por las tardes tendrán protagonismo los empresarios.

El presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, mostró su satisfacción porque la Junta haya elegido el Castillo de Fuensaldaña para el desarrollo del curso de verano. Animó a los presentes a trabajar en mejorar la comercialización de los productos agroalimenetarios porque “será bueno para vosotros pero también para todos”.

Por su parte, Luis Navarro consideró que el sector agroalimentario es “creciente” que debe contar con un mayor valor añadido. “El curso no solo se limita a la cadena de valor del sector sino que incidirá en la transformación, valor añadido, comercialización y digitalización de las empresas para ser más eficientes y competitivos”, explicó. El director del curso reconoció las dificultades de las pymes y las cooperativas para salir al mercado interior y sobre todo en el exterior. “El producto del campo debe sufrir una transformación hasta que llega al consumidor en los supermercados”, reconoció.

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