Itacyl quiere que las explotaciones agrarias aprovechen sus desechos para generar dos terceras partes de sus consumos energéticos

Explotación ganadera ovina. / Cacho

El proyecto Symbiosis se desarrollará hasta el año 2019 y contará con una financiación total de 1,7 millones de euros

MARIO CARDEÑOSA

El aprovechamiento de los desechos de las explotaciones agrarias y ganaderas permitiría generar las dos terceras partes de la energía que consumen, lo que redundaría en su competitividad rebajando costes y reduciría al mínimo su impacto ambiental. Este es el objetivo del proyecto Symbiosis, enmarcado en los fondos Interreg España-Portugal, que se extenderá durante tres años y contará con una financiación de 1,7 millones de euros.

El proyecto, coordinado por el Instituto Hispanoluso de Investigaciones Agrarias, contará con la participación de socios como ITACyL, la Universidad y el Instituto Politécnico de Coimbra, y el Instituto Politécnico de Castelo Branco.

Por lo tanto, el objetivo de este proyecto es promover la gestión eficiente de las explotaciones agropecuarias con el fin de dotarlas de una mayor rentabilidad y competitividad. Promover, a través de la tecnología y la innovación, un modelo de economía circular. «Vamos a intentar demostrar que es viable, económico y posible generar la suficiente energía como para abastecer a gran parte de la granja», confesó la investigadora María Cruz García, que estima un ahorro de energía de entre el 70 y el 75 por ciento.

El proyecto busca la promoción de una economía con bajas emisiones de carbono y resistente al cambio climático, a través de la gestión de los residuos y de la generación de energía renovable. Para ello, se utilizará una tecnología de digestión anaerobia que busca el aprovechamiento de los residuos para la obtención del biogás.

Con el fin de desarrollar el proceso de la manera más real posible, el ITACyL iniciará sus pruebas en laboratorio, que serán trasladadas con el tiempo a trasladarán a una planta piloto en la localidad de Buenamadre (Salamanca). En la granja se podrá maximizar la producción de biogás, que será útil para calefactar la granja, como combustible para vehículos, para el aprovechamiento para el regadío…

Finalmente, y a modo de cierre para este modelo económico circular, se buscará el aprovechamiento del digestato como fertilizante, disminuyendo de esta manera el consumo de los productos inorgánicos. Esta granja piloto, como ha transmitido ITACyL, busca ser «un ejemplo para el resto de ganaderías».

A pesar de las múltiples plantas de biogás que se podían encontrar a lo largo y ancho de la Comunidad, la crisis de los últimos años ha obligado al cierre de muchas de ellas. «Las estructuras a gran escala estaban subvencionadas con ayudas públicas, y cuando estas se han acabado, las plantas cayeron en picado», explica María Cruz.

Enorme posibilidades

«El mercado es enorme y tiene unos retos, por ello tenemos la necesidad de innovar para ser competitivos», explicaba el subdirector innovación y tecnología del ITACyL, Pablo Gómez. Además, destacó la obligación de competir e innovar de «una manera sostenible», para que las generaciones venideras puedan disfrutar en un futuro de lo que se dispone en la actualidad.

Para ello, de los 1,7 millones totales del proyecto, el ITACyL destinará 186.081 euros para su desarrollo. Además, actuará como el socio encargado de dibujar un mapa de residuos en la zona transfronteriza, de forma que la planta piloto -con un coste de unos 350.000 euros- sea lo más rentable posible, a través de la codigestión de los residuos de la zona.

Esta zona transfronteriza, que compone el área de Castilla y León y la Región Centro de Portugal, se caracteriza, desde el punto de vista demográfico y social, por el envejecimiento de la población y la predominancia de municipios rurales. En algunos casos este descenso poblacional es mayor del 25 por ciento, y provoca la existencia de un tejido empresarial débil, basado en pequeñas empresas familiares incapaces de generar un alto número de puestos de trabajado, lo cual dificulta la fijación de población en la zona.

La aplicación de estrategias tecnológicas es un objetivo tanto en el sector ganadero como en el agrícola, y supondría, por ejemplo, la mejora de la eficiencia del riego, con la reducción en torno a un 50 por ciento del agua en la explotación. En el uso de energías renovables, proveniente del aprovechamiento de los residuos, supondría una reducción mínima del 40 por ciento de energía. Y en cuanto a la optimización de la fertilización, lograría un descenso del 20 por ciento, gracias a la promoción del abonado orgánico y el reciclado de los residuos.

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