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El conflicto catalán genera expectativas en el mercado del vino espumoso de León

Prada a Tope produce 30.000 botellas y Leyenda del Páramo 3.500. /Gráfico
Prada a Tope produce 30.000 botellas y Leyenda del Páramo 3.500.

La producción de vino espumoso se reduce en los últimos cinco años y se situan en las 400.000 botellas | Sólo la bodega berciana Prada a Tope alcanza una producción de 30.000 botellas en sus tres tipos de espumoso y Leyenda del Páramo las 7.500

BEATRIZ JIMÉNEZ

El conflicto independentista y la crisis institucional de Cataluña vuelve a abrir expectativas en el mercado del vino espumoso en Castilla y León, que vivió un resurgir cuando las demandas independentistas arreciaron en 2012 y que en los últimos años había visto cómo se moderaba el interés -y las ventas- de este tipo de caldos. Si hace cinco años, había una treintena de bodegas que elaboraban estos vinos con 560.000 botellas, hoy son apenas unas diez, con una producción que ronda las 400.000 botellas al año.

Algunas empresas, animadas por aquellos momentos de efervescencia, se lanzaron a la producción para ampliar su catálogo de oferta, si bien han ido abandonándolo progresivamente en favor de otros productos más competitivos: el boom de Rueda -donde se concentraba gran parte de la producción-, el éxito del frisante que compite con el cava o el espumoso en algunos paladares y la fuerte competencia que se encontraron tanto dentro como fuera de Cataluña convirtieron la producción de espumoso en algo “no demasiado práctico” y la producción se resintió. Las que se mantienen en el mercado aseguran que “hay que esperar para ver si las ventas aumentan esta campaña”, y si el problema soberanista catalán afecta a la demanda de espumosos, aunque todas se muestran “optimistas” y apuestan por la calidad de la región.

Entre las bodegas bajo la Denominación de Origen que elaboran espumosos en sus diferentes categorías, se encuentran las incluidas en la DO Rueda como ‘Felix Lorenzo Cachazo’, que tiene una producción anual de 15.000 botellas, frente a las 20.000 del ‘Grupo Matarromera’, mientras que por su parte, la bodega ‘Palacio de Bornos’ produce 120.000 botellas en sus cuatro variedades y ‘Mocen’ se alza con 6.000. Fuera de la DO Bierzo, destacan las bodegas como ‘Prada a Tope’, con una producción de 30.000 botellas en sus tres tipos de espumoso y ‘Godelia’, con sus 5.000 de reserva Brut. Asimismo, fuera de la DO Toro, se encuentra ‘Liberalia’ que produce alrededor de 10.000 botellas al año. La responsable de Administración de la bodega, Silvia Garzón, remarcó el aumento de los pedidos en estos meses, aunque respecto a las ventas comentó que “será de cara a la Navidad cuando se empezará a notar si la gente se decanta por los vinos de calidad de la región”.

DO Cava

La bodega ‘Peñalba López’ en Aranda de Duero es la única en la Comunidad que se encuentra dentro de la DO Cava. Su director de Calidad, Ricardo Peñalba, aseguró que hace tiempo “la gente no quería probar un cava que no fuera catalán” y reconoció que en España, “el problema es que no se bebe vino, sino marcas o etiquetas”. Aún así, ellos decidieron seguir, a pesar de atravesar una “época de estocaje”, con su producto elaborado con uva de su propio viñedo en la Finca Torremilanos. En la actualidad su producción ronda las 60.000 botellas anuales y como comentan, los datos confirman que las zonas turísticas son las que más consumen vino, pero “hay una falta de interés por probar cosas nuevas”, aunque como apuntó el director de Calidad “habrá que ver qué pasa ahora”.

Mantenerse a la espera

Al igual que ‘Peñalba López’, otras bodegas castellanas y leonesas consideran que “hay que esperar a ver los resultados esta campaña” para saber si el problema soberanista que sufre Cataluña afecta a la demanda de vinos, en especial a los espumosos de la comunidad. En ese sentido, desde las bodegas del Grupo Yllera aseguraron que por el momento “es un run run” y hay que seguir trabajando en la producción anual de cerca de 120.000 botellas de espumoso en sus diferentes categorías, por lo que aseguraron que continuarán hasta final de año con el degüelle para elaborar el de esta campaña.

Por su parte, la bodega vallisoletana ‘Felix Lorenzo Cachazo’ elabora desde 2007 el espumoso ‘Brut’ bajo la marca ‘Carrasviñas’, un producto que nació como colaboración entre Félix Lorenzo Cachazo y el enólogo Joan Milá. El director comercial, Eduardo Lorenzo, aseguró que con el tiempo la producción se ha visto incrementada año tras año hasta la actual, que “son 15.000 botellas” como destacó.

Por el momento, el 90 por ciento de sus ventas van fuera de las fronteras y se comercializa en países como Japón, Holanda, Bélgica, Alemania o Estados Unidos. Pero aseguró que este año “volvemos a notar un creciente interés por este producto en el mercado nacional”, por lo que su intención será alcanzar las 20.000 botellas anuales. En ese sentido, su perspectiva de futuro es “optimista”.

Así también opina el director general de la bodega leonesa ‘Leyenda del Páramo’, ubicada en Valdevimbre, Pedro González, quien a pesar de llevar poco tiempo en el mercado con este producto, su producción para este año asciende a 7.500 botellas. Según su opinión “aún es pronto para saber si nos influirá este problema”, aún así espera que “sea para bien y nos beneficie”.

Método tradicional

Aunque existen varios métodos para la elaboración de este producto espumoso, el empleado por las bodegas de Castilla y León es el ‘Champeniose’, conocido también como método ‘tradicional’. Este término se refiere a un vino espumoso que experimenta una segunda fermentación en la botella que se vende. Según los expertos, su identificación en la botella permite diferenciar que el dióxido de carbono es logrado por la propia fermentación y se visualiza por una burbuja más pequeña que los vinos espumosos tradicionales.

A través de este método se consigue dar “más sabor y más natural” como detallan en las bodegas. Consiste en fermentar dos veces el vino, una para conseguir alcohol y otra para crear el dióxido de carbono. Después de la primera fermentación, el vino se embotella, se le agrega una combinación de levadura y azúcar y se tapa. Al estar tapada la botella, el gas no se puede escapar y se termina diluyendo en el líquido. Este método produce burbujas pequeñas en el vino, además de “dar un sabor cremosos al dejar fermentar el vino con la levadura dentro de la botella”

En Castilla y León, la mayor parte de la producción de vinos espumosos en sus diferentes categorías se elabora con uva verdejo, y el resto con un combinado entre tempranillo, godello, mencía, malvasía, chardonnay o pinot noir, entre otras.

Según el contenido de azúcares del vino espumoso, se puede clasificar en ‘Brut Nature’, que es el más seco de todos, ‘Brut’, el seco más comercial con adicción de azúcar, así como el ‘Reserva’, que es el seco con un carácter de cava “algo más viejo”, el ‘Semiseco’ de gusto más suave y el ‘Semidulce’, que se considera más dulce que el seco.

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