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El campo leonés pierde 168.000 toneladas de cereal y teme por su supervivencia ante la falta de agua

Imagen del pantano de Barrios de Luna.

Sólo el pantano de Riaño mantiene capacidad para sostener el riego en el mes de septiembre, en Barrios de Luna las reservas no pasarán del día 20 de agosto

J.C.León

«Una ruina con mayúsculas. Una ruina que derivará en embargos, agricultores que tengan que abandonar sus explotaciones y la pérdida de una fuente de riqueza para la provincia».

La frase, pronunciada este martes por el secretario general de UGAL-UPA, Matías Llorente, llega tras el primer análisis de la situación generada en los cultivos tras la campaña invernal y la previsión de la campaña de primavera.

Y las primeras estimaciones no dejan lugar a la duda «y son catastróficas». En el cereal los daños de aquellas heladas invernales se han visto plasmados en las últimas semanas durante la cosecha. «Las pérdidas han alcanzado un cincuenta por ciento de la cosecha», ha remarcado.

130.000 hectáreas

«El problema es que nunca se había estropeado el secano y el regadío y la situación rompe con todo», también ha advertido.

En su conjunto el campo leonés cuenta con 130.000 hectáreas de regadío. De ellas, 42.000 hectáreas se corresponden con trigo y cebadas, avenas y centenos. De este número de hectáreas la superficie más elevada es de 30.000 hectáreas de trigo. «Y aquí los daños han sido tremendos, con una pérdida que hace que se haya pasado de los 8.000 kilos por hectárea a 4.000 kilos», sentencia Matías Llorente.

Eso supone que sólo en este tipo de cultivo en la provincia de León se han perdido 168.000 toneladas de producción. «Para una agricultura como la nuestra, con grandes inversiones para acometer procesos de modernización, lo que está sucediendo no tiene comparación con lo sufrido en otras campañas. Ésta es la mayor crisis de toda la historia en el campo», sentencia Llorente.

Sólo Riaño con agua

A la crisis derivada de la situación invernal, con unas heladas que marcaron esa campaña, se une hoy la situación de las 83.000 hectáreas de cultivo de primamera amenazadas por la falta de riego ante la escasez de agua

Hay 54.000 hectáreas de maíz, 4.900 de judías, 1.500 de patata, 6.330 de remolacha y 6.800 de girasol que están 'pendientes de un hilo tan fino' que los agricultores ya se «echan las manos a la cabeza al no saber lo que va a ocurrir y hasta cuándo podremos regar».

Hoy las reservas son tan mínimas que el grifo se cerrará más pronto que tarde. «Agua para septiembre solo tiene Riaño», que garantiza las 22.000 hectáreas del Páramo Bajo, las 11.100 de la margen izquierda del Porma y 7.000 de Payuelos.

La remolacha, amenazada

Las reservas para el riego por inundación finalizarán el 15 de agosto. El agua de Barrios de Luna dejará de llegar al Órbigo, el Páramo y Villameca entre el 15 y el 20 de agosto.

«Puede haber un pequenísimo margen si se trae agua del embalse de Casares de Arbás, pero apenas tendría incidencia. El futuro con más problema es la remolacha y la situación ha llegado a un punto crítico que se agrava con la falta de ayuda. Lo más sencillo sería proporcionar a los agricultores dos años de cadencia en los pagos, pero por el momento nada. Las medidas que se plantean hasta el momento no sirven», sentencia Llorente.

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