El campo leonés advierte de que no cederá «ni un litro más de agua» de Riaño a Valladolid y Palencia

Estado actual del pantano de Riaño, al 37% de su capacidad.

Los regantes temen que se autorice una inyección para ciudades y parque industriales después de que ambas provincias agotasen el suministro asignado por la CHD y recuerdan que están en jaque más de 40.000 hectáreas de cultivo de las que dependen 2.000 familias

ANDREA CUBILLAS

León mira con recelo a Palencia y Valladolid. Lo hace ante el temor de que ambas provincias soliciten un mayor volumen de agua del pantano de Riaño para el abastecimiento de ciudades y parques tecnológicos, tras consumir la asignación de hectómetros que fijó la Confederación Hidrográfica del Duero el pasado mes de marzo.

Un temor fundado en la grave sequía generalizada en toda la Comunidad que ha puesto en alerta al campo leonés que, con recelo y ante la previsión de escasez de lluvias, ha sabido racionar el agua para garantizar los riegos, al menos hasta finales de agosto.

Porque, en la actualidad, ninguno de los tres grandes embalses de León alcanzan el 40% de su capacidad. Así, por ejemplo, Riaño se encuentra por debajo del 37%, al igual que el del Porma, mientras que Barrios de Luna se encuentra el 29%. De ahí que los regantes ya anuncian su “férrea” oposición a un nuevo trasvase de agua hacia las provincias limítrofes.

Y no es oposición por oposición. La decisión pondría en jaque los cultivos de las tres comunidades de regantes que se abastecen de Riaño –Páramo Bajo, Payuelos y el Canal del Margen Izquierdo del Porma- y, en consecuencia el futuro de las 2.000 familias que dependen directamente de las aguas de Riaño.

“No podemos dar más agua porque nos jugamos el futuro de mucha gente”, advierte Matías Llorente, secretario provincial de Ugal-UPA, que recuerda que son 40.000 hectáreas de cultivo las que están en juego.

«Ni un litro de agua más»

Porque, según remarca, a pesar de la sequía generalizada, las tres comunidades de regentes entienden que aún tienen “posibilidades” de salvar sus cultivos, a excepción de la remolacha, siempre y cuando se mantenga la cantidad de agua asignada por la CHD.

“Tememos que Valladolid y Palencia intenten inyectar a los parques industriales agua de Riaño a través del Canal de Castilla. La sequía acecha y nosotros no estamos dispuestos a ceder ni una pizca del agua que nos corresponde”, advierte Llorente, que señala que en caso de necesidad deberían echar mano del caudal hidrológico.

«Se apresuraron a construir la infraestructura el para trasportar el agua de Riaño al Canal de Castilla en lugar de desarrollar Payuelos donde está previsto la trasformación de 38.000 hectáreas en regadío y solo se han alcanzado las 6.500» MATÍAS LLORENTE (UGAL-UPA)

Es la consecuencia directa, lamenta Llorente, de una decisión política en la que primó la construcción de una infraestructura para trasportar agua al Canal de Castilla a través de Payuelos, en lugar de desarrollar los regadíos de la provincia de León. Porque en la actualidad tan sólo se han trasformado 6.500 hectáreas de las 36.000 que se preveían en Payuelos.

“En otras zonas de la Comunidad siguen regando por inundación, esperando para ver cuándo me toca, mientras que en León los agricultores han realizado una importante inversión en los regadíos. Si no hay un movimiento fuerte en Payuelos nunca se desarrollarán nuestros regadíos para poder seguir llevando agua a Palencia y Valladolid".

Por ello ninguna de las tres comunidades de regantes, advierte, permitirán que se desembalse ni un litro de agua en beneficio de Valladolid o Palencia "porque ellos ya se llevaron el agua”.

Cosecha de tigro.

Previsiones

Y con este temor, el campo leonés afronta una de las campañas de verano más complicadas de los últimos años en la que el cultivo de remolacha se da prácticamente por perdido –más de 6.300 hectáreas- y que podría impedir la apertura de la Azucarera.

Problema que también presentan los cultivos por inundación, que alcanzan las 83.000 hectáreas, y que apenas tendrían para cuatro riegos, lo que provocaría una importante reducción en cultivos como el maíz. Hoy por hoy las mejores previsiones las arroja el girasol y la alubia, que prácticamente podrían salvarse al 100%.

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