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La campaña micológica otoñal en Castilla y León supone entre el 5% y el 10% de un año medio por la sequía

Ejemplares de setas en Castilla y León. /ICAL
Ejemplares de setas en Castilla y León. / ICAL

Los expertos aseguran que hasta la fecha es «mala y atípica» a pesar de que en 2007, 2009, 2011 y 2016 fueron aún peor

ICAL

La campaña micológica otoñal en Castilla y León se sitúa entre el cinco y el diez por ciento de la producción de un año medio. A pesar de las bajas producciones, la Comunidad podría disfrutar de los frutos del bosque este mes, ya que se prevé que podría darse cierta recuperación en un plazo de 15 días, tras las lluvias registradas durante las últimas horas.

El director de investigación del CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón) e impulsor del proyecto Micocyl en Castilla y León, Fernando Martínez Peña, subrayó que la campaña de este año se puede calificar hasta la fecha de “mala y atípica en general”, debido a la escasez de precipitaciones en septiembre y octubre, meses en los que suele llover y en los que la producción de setas es importante.

“Asistimos a una campaña atípica, que se inició antes de lo normal en algunas zonas de Castilla y León después de las fuertes precipitaciones de finales de agosto, con fructificaciones poco abundantes de boletus grupo edulis y que después fue perdiendo fuerza hasta prácticamente interrumpirse hace cuatro semanas como consecuencia de la sequía”, explicó.

A pesar de que la campaña es mala por su baja productividad, según Martínez Peña, no es la peor de la última década. En este aspecto, indicó que si se atiende a los datos basados en parcelas de investigación de Micocyl en el área de Urbión, no es la peor campaña de boletus grupo edulis de los últimos diez años ya que se han registrado producciones de 10,9 kilos por hectárea cuando en 2007,2009, 2011 y 2016 fueron peores.

La producción potencial media de hongos silvestres comestibles de interés socioeconómico en las 4,5 millones de hectáreas de montes productivos de Castilla y León se estima en 31 mil toneladas. Se trata de producción anual que contiene setas de invierno, primavera verano y otoño. La producción recolectada en la campaña es mucho menor (4.396 toneladas). Aproximadamente la mitad de la producción se autoconsume y la otra mitad se comercializa.

Martínez Peña precisó que la previsión meteorológica según AEMET es buena en cuanto a precipitaciones. Sin embargo, también apunta que es previsible que bajan las temperaturas y se registren algunas heladas en la Comunidad.

En este aspecto, agregó que, en el caso de que las lluvias sean finalmente abundantes y persistan, se deberá esperar a mediados o finales de noviembre para tener fructificaciones generalizadas. En cualquier caso, no se esperan abundantes en las zonas en las que se inició o interrumpió el proceso en septiembre, ya que las segundas fructificaciones en una misma campaña para una misma especie suelen se menos abundantes que las primeras o incluso no ocurrir. “En todo caso, será importante que continúen las precipitaciones en noviembre y que las heladas continuas y fuertes tarden en llegar”, apostilló.

Martínez Peña recordó que está constatado, a través de diversos proyectos de investigación, que el cambio climático ha provocado que las campañas otoñales se retrasan y sean menos productivas en la región mediterránea. A pesar de ello, también se detectó una mayor irregularidad con años excepcionales como 2014. Ante esta situación los expertos abogan por adaptar los sistemas de producción y valorización de los recursos micológicos con estudios y proyectos que se llevan a cabo desde el EMI (Instituto Europeo de Micología).

La falta de micología este otoño ha provocado que el sector turístico se vea afectado en Castilla y León. Martínez Peña indicó que se trata de un sector importante en muchas áreas rurales, que genera 65 millones de euros en un año medio y hasta 180 millones en años buenos. El 40 por ciento de este valor lo genera el micoturismo y el 40 por ciento las empresas agroalimentarias de compraventa y transformación de hongos silvestres comestibles.

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