La ola de calor daña los campos de lúpulo y pone en peligro el contrato con las cerveceras nacionales

Una de las plantaciones de lúpulo de Sollama de la Ribera. / Noelia Brandón

La ribera del Órbigo, que abastece a las cerveceras nacionales con un lúpulo de gran calidad, teme que este año tengan pérdidas globales de cerca del 25% en las plantaciones de oro verde imcumpliendo el contrato de entrega de un millón de kilos

INÉS SANTOSCarrizo de la Ribera

El campo leonés pasa por uno de sus peores años. Y todos los cultivos se han visto afectados en mayor o menor medida por la climatología. En el caso de las plantaciones de lúpulo en la ribera del río Órbigo en León cerca de la mitad de la producción está perdida.

Una comarca que el año pasado cultivó el 98% del lúpulo de España y que abastece, casi en exclusividad, del conocido como oro verde a las cerveceras nacionales. Carrizo de la Ribera es una de las localidades en las que este producto se cultiva con mayor facilidad gracias a unas noches frescas, el calor durante las jornadas de verano y las pocas precipitaciones. Pero que este año ha visto como ese calor que favorecía el cultivo se tornaba excesivo hasta acabar con algunas de las plantaciones de lúpulo. «El calor tan intenso paró la planta», explica Isidoro Alonso, el presidente de Lúpulos de León, «el lúpulo necesita que la temperatura entre el día y la noche no tenga una diferencia de más de 15 grados y esas semanas las noches no eran ‘frescas’».

La Ribera del Órbigo ve en esta cosecha el peor registro que conocen los agricultores y a expensas de las recolecciones en agosto las esperanzas de que los cultivos mejoren van decayendo entre los agricultores. Carlos Suárez visita con leonoticias una de sus fincas en Quintanilla de Sollama y ante la situación que se le presenta reconoce que «yo creo que ha sido la peor cosecha de toda la vida que conozco y el tiempo nos ha hecho mucho daño».

La ola de calor acaba con el lúpulo

Tras las fuertes heladas, que en apenas dos noches acabaron con los brotes de muchos cultivos, el lúpulo resistió y volvió a brotar. «El lúpulo es una planta muy dura, cuando el maíz se hiela, el lúpulo siempre resiste», explica Carlos Suárez. Por este motivo, cuando parecía que este año la cosecha se salvaría unas semanas de excesivo calor dañaron las plantas reduciendo la posibilidad de recolección hasta casi la mitad de lo estimado.

En la zona una hectárea de lúpulo puede producir aproximadamente unos 2.000 kilos de este aclamado oro verde, pero este año las estimaciones quedarán muy por debajo. Los agricultores de la zona no pueden calcular a cuánto saldrán las cosechas porque «hay algunas tierras que parecen algo mejor que otras, pero estimamos que se ha perdido un 45% de la cosecha en esta zona».

Isidoro Alonso espera que estos meses previos a la cosecha las condiciones acompañen a la planta y pueda desarrollar la flor en todo su esplendor y sin bajar los grados de alfa que le dan la calidad necesaria. El presidente de Lúpulos de León considera que «todavía es pronto para dar esos porcentajes, en algunas tierras sí que puede haber ese daño, pero globalizándolo calculamos un 20-25%».

Unos datos más halagüeños pero que no les permitirían cumplir con el contrato de un millón de kilos con las cerveceras españolas. Isidoro Alonso pone sus esperanzas en que en las próximas semanas las condiciones para la floración sean perfectas y las precipitaciones salven la falta de agua. «Tenemos que contar también con que a partir del 20 de agosto no recibiremos más agua del Pantano de Barrios de Luna», por lo que hasta septiembre que se finalizaría con la recolección de todas las plantaciones «nos faltaría dar el último riego».

El seguro se lava las manos

La mayoría de los agricultores de la zona del Órbigo cuentan con seguros agrarios que cubren el granizo, los vientos huracanados y otras inclemencias meteorológicas. Tras la ola de calor que vivió la provincia los daños en las plantaciones empezaron a ser evidentes y los agricultores se pusieron en contacto con Agroseguro, para iniciar los trámites de peritación. Pero en un principio la Agrupación Española de Entidades Aseguradores de los Seguros Agrarios Combinados, dependiente del Ministerio, no ha querido aceptar los daños de las altas temperaturas como inclemencias tras una reunión los lupuleros se mantienen a la espera.

Desde Lúpulos de León creen que finalmente Agroseguro se hará cargo de los daños, pero «tenemos que esperar aún por el estudio fenológico que está realizando la Universidad de León», explica Isidoro Alonso. A través de esta investigación la ULE determinará la influencia del clima de la zona y en ese periodo sobre el crecimiento y desarrollo de la planta del lúpulo.

Con la mirada en la cosecha

Un cultivo que presenta mucho trabajo, esfuerzo y dedicación y que este año se encuentra con grandes problemas para salvar la cosecha. La zona de la ribera del Órbigo teme que el oro verde no salve esta cosecha en un año en el que la agricultura de toda la provincia vive uno de sus peores momentos. Los lupuleros esperan que en estos últimos meses cuando salga la flor la planta reciba las condiciones climatológicas necesarias, ya que también son conscientes de que el último riego si las cosas siguen así no se podrá realizar.

También miran con atención al campo las cerveceras nacionales que se nutren en su mayor parte de esta comarca esperando que la calidad del lúpulo leonés siga siendo la misma que en años anteriores. Un contrato de un millón de kilos que de seguir el cultivo como hasta ahora con una pérdida del 20% no se podría cumplir.

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