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Los agricultores mayores de 65 años cobran cuatro millones más de PAC que los menores de 40

Un campesino en el campo./Gráfico
Un campesino en el campo.

Un total de 23.841 jubilados recibieron 117,2 millones en ayudas directas en 2016 cuando 7.074 jóvenes percibieron 113,2 millones

JUAN LÓPEZ

Al campo de Castilla y León le salen cada vez más arrugas. El envejecimiento constituye un grave problema para un sector básico para el sostenimiento de la población en los pueblos, que tiene en la PAC su pilar de apoyo. Unas ayudas europeas que acaban en una parte importante en manos de personas ya jubiladas y mayoritariamente en mayores de 40 años, mientras que los jóvenes, los garantes del futuro del sector primario, esperan turno.

Y es que un informe del Fondo Español de Garantía Agraria (Fega), constata que 23.841 agricultores mayores de 65 años obtuvieron 117,2 millones en ayudas directas de la PAC en 2016, cuatro millones más que la cifra que recibieron los 7.074 menores de 40 años (113,2 millones) con acceso a estos apoyos. En cifras relativas, los agricultores jubilados se llevaron el 16,21 por ciento de los 723,66 millones distribuidos en la Comunidad; mientras que los menores de 40 años, sumaron el 15,6 por ciento.

El documento, recogido por Ical, revela que la edad es un condicionante claro de acceso a los apoyos de Europa, y los menores de 25 años, 507 en toda Castilla y León, percibieron 8,99 millones de euros, el 1,24 por ciento del total. Asimismo, los 6.567 perceptores de entre 25 y 40 años, sumaron 104,19 millones, un 14,4 por ciento del total.

El grueso de los apoyos fue para el colectivo de profesionales de entre 40 y 65 años, un total de 42.775 perceptores, que recibieron 493,18 millones, un 68,15 por ciento del global de las ayudas directas PAC de 2016, en Castilla y León.

El FEGA pone énfasis también en las diferencias de género, y en la tremenda masculinización del campo, pues sólo 21.469 perceptores de los 73.690 eran mujeres. Lógicamente sus ingresos por ayudas directas no superaron los 130 millones, frente a los casi 600 de los hombres. No ocurre lo mismo con las ayudas del segundo pilar, las de Desarrollo Rural, en las que los mayores de 65 años sólo representan el 5,5 por ciento, con nueve millones de los 164 que se reparten, por 40 millones de los menores de 40 años.

El presidente de Asaja, Donaciano Dujo, Explicó que la realidad del sector «es la que es, en un medio rural envejecido, por lo que al activo del sector agrario le cuesta dejar la actividad por su apego a las tierras y a pesar de la jubilación sigue manteniendo el trabajo, algo que no debería ser así». «Cuando alguien se jubila debería poder vivir de forma digna y dejar la actividad a un joven», espetó.

Dujo reiteró que lo ideal es el cese anticipado para incorporar a la vez a un joven, pero de unos años para acá «no se ha puesto en marcha por las administraciones». «Nos gustarían más jóvenes, pero la primera realidad es que no hay tantos jóvenes en el medio rural; y segundo que esto requiere una inversión importante y no viene nadie que no pertenezca al sector a través de padres o familiares», subrayó el dirigente agrario, quien lamentó que es un «proceso lento porque lo cierto que hay mucha gente que no da paso a los jóvenes».

El coordinador de La Alianza UPA-COAG, de Aurelio Pérez, destacó que «es imposible entrar en el sector porque no se hacen políticas para que los mayores de 65 años dejen camino a los jóvenes y puedan jubilarse con dignidad». Al respecto, criticó duramente a la Consejería de Agricultura por facilitar datos de incorporación que «no coinciden con la realidad» y acusó a la Administración agraria de ser un «desastre vendiendo datos». El departamento de Milagros Marcos habla de 940 nuevas incorporaciones en 2017 y unos 600 planes de mejora, «que en todo caso son en dos años porque el anterior no hubo convocatoria». Pero el pasado año abandonaron 800 explotaciones ganaderas en España, de las que 600 procedían de Castilla y León, informó.

La necesidad de ordenar el sistema

Pérez consideró que la situación «se podría corregir» si el Banco de Tierras fuera «virtual», es decir, que «pusiera en contacto a mayores y jóvenes para que los que se jubilan no tengan miedo y sí garantías de que no pierden los derechos a largo plazo». Todo ello, amplió, es «un desastre si no se ordena». Como ejemplo, citó una persona joven que cultive 300 hectáreas, pero los derechos de 200 de ellas las cobra el dueño de la tierra, ya jubilado. «Entonces, cuando el joven presenta un plan de mejora sólo puede declarar las 100 restantes y no consigue puntuación suficiente para maquinaria adecuada a la explotación que trabaja. Es imposible que el joven sume la superficie necesaria si el mayor no deja las tierras», lamentó.

Además, justificó que los arrendadores «condicionan» muchas veces a los jóvenes porque «exigen ciertos cultivos en sus parcelas para cobrar la PAC». «Algunos las arriendan, pero les piden que nada de cultivos raros, sino trigo, cebada y avena», ironiza, para demandar que «mientras no se desatasque el tapón es imposible avanzar».

Pérez consideró que «no se trata de quitar su dinero al jubilado», sino de que las administraciones hagan «los deberes», como Francia y Alemania, y faciliten contratos que incluya planes de jubilación y de incorporación vinculados. En la actualidad, galos y germanos cuentan con alrededor de 400.000 perceptores cada uno y una media de 21.000 euros por explotación, frente a 900.000 de España y 9.000 euros cada uno. «Si no se reordena esta situación no acabaremos con el problema», profundizó.

Lentitud de las administraciones

El coordinador de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín, denunció que la política de rejuvenecimiento del sector de las administraciones es «muy lenta». «Necesitamos gente joven para continuar con la actividad. Los mayores de 65 años cuando ven la mierda que les queda de jubilación prefieren seguir pagando un mínimo de Seguridad Social para cobrar la actividad agraria; y eso dificulta el relevo», expuso.

Prosiguió que se trata de gente que tiene amortizada la inversión, mientras que los jóvenes, «o tienen la suerte de entrar porque tienen padre o familia que le deja algo de patrimonio o es imposible».

González Palacín ofreció un dato que, a su juicio, dibuja el panorama en el sector. «La agricultura es un 65 por ciento menos rentable que otros sectores para invertir. Con lo que eso no llama a los jóvenes que no han mamado el sector». Mientras, mucha gente mayor «sigue porque la jubilación no les da para cubrir los gastos». «Primero debe ser sector rentable vía precios; y segundo, asegurar cierta dignidad en la jubilación a la gente que llega a cierta edad, porque si no, no dejará el sector si se encuentran bien».

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