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La titularidad compartida de las explotaciones agrarias protagoniza unas jornadas en Mansilla de las Mulas

  • La Asociación de Mujeres Leonesas del Medio Rural sigue luchando por un cambio en la gestión de las explotaciones para igualar sus derechos

La Asociación de Mujeres Leonesas del Medio Rural (Amulemer) – Fademur León, está desarrollando una jornada en la localidad de Mansilla de las Mulas. Esta jornada se encuentra enmarcada dentro del Plan de divulgación y promoción de la Titularidad Compartida de las explotaciones agrarias, aprobado por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León a Fademur Castilla y León, dentro del programa de la Junta de Castilla y León de atención a mujeres con necesidades especiales, de promoción de la Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y de prevención de la violencia de género en Castilla y León.

Por eso y hasta final de año se van a desarrollar una serie de Jornadas en toda Castilla y León donde se hablará de la Titularidad Compartida de Explotaciónes Agrarias y que gestionarán las asociaciones provinciales que forman Fademur Castilla y León.

Esta Ley ha significado un paso de extraordinaria importancia en la valoración de la participación de las mujeres en los derechos y obligaciones derivados de la gestión de las explotaciones agrarias. Su aspiración es constituir un factor de cambio de las estructuras agrarias de modo que las mujeres del mundo rural gocen de una igualdad de derechos efectiva respecto de los hombres, lo que permitirá la supresión de barreras formales y sustantivas, así como la potenciación de ciertos valores en las mujeres del mundo rural, tales como la confianza, la igualdad y la no discriminación, la visibilidad y, por tanto el desarrollo sostenible.

Pero desde que se aprobó, en Fademur se han encontrado con diferentes obstáculos. Por un lado los relacionados con las distintas administraciones: todavía, después de 5 años de vigencia, nos encontramos con instancias administrativas que desconocen la Ley, que la confunden y que ignoran cuáles son las directrices informativas que es necesario poner en manos de lo/as interesados/as.

Pero no están sólo de un lado los obstáculos que detectamos en cuanto a la aplicación de la Ley. Hay que sumar en primer término el problema que para muchas explotaciones supone el pago de dos cotizaciones a la Seguridad Social; esto, en el caso de algunas explotaciones, representa un obstáculo insalvable dado el nivel de ingresos que derivan de la actividad agraria. Aunque, para algunas mujeres con determinada edad y durante un corto periodo de tiempo, existen unas ayudas de hasta el cincuenta por ciento de las contingencias comunes.

Por otro lado se encuentran unas barreras más complicada de soslayar y que podrían resumirse, primero en la falta de motivación de muchas mujeres para emprender la visibilización del trabajo que ya realizan y, segundo la mentalidad machista de los varones para reconocer de forma fehaciente que el trabajo de sus cónyuges o parejas no es meramente una ayuda familiar, sino que es productivo y por ello generador de derechos.

Por último hay que tener en cuenta un problema que afecta de forma general a la actividad agraria y que también se pone de manifiesto en la incorporación de jóvenes, y consecuentemente, en el relevo generacional, y que podríamos expresar como la falta de valoración de la profesión de agricultor y/o ganadero. La actividad agraria no es una actividad profesional que socialmente esté bien considerada y, en el caso de las mujeres, se da todo un conjunto de influencias disuasorias para el acceso a la titularidad de las explotaciones.