Leonoticias

Pasión por la vendimia

  • Los vendimiadores con tijeras y manos como únicas herramientas de trabajo comparten protagonismo en los viñedos leoneses con las grandes máquinas recolectoras en los últimos coletazos de la vendimia

En León es tiempo de vendimia, tiempo de recoger uno de los frutos más precisados de esta tierra famosa por sus caldos excepcionales, vinos únicos que poco a poco conquistan los paladares de medio mundo.

Un paisaje que en los últimos años se ha visto modificado con la modernización de la vendimia. Aún son muchas las viñas leonesas que estos días se pueblan de vendimiadores con tijeras y manos como únicas herramientas de trabajo, llenando con los racimos las canastas de plástica que se volcaban en tractores o carros.

  • Últimos coletazos de la vendimia

Vendimiadores que en se han visto sustituidas en las grandes superficies en los últimos años por grandes maquinas recolectoras que representan un importante ahorro de tiempo y coste al agricultor. En apenas unos minutos hacen un trabajo de sacudido que permite a la máquina absorber la uva para posteriormente volcarla en un tractor que será el que se dirija las bodegas para el procesado del vino.

Un proceso, el de la vendimia, que afronta estos días sus últimos coletazos y en el que se encuentran inmersas todos viticultores de la comarca del Sur de León, como es el caso de la bodega Cascallana, situada en Cubillas de los Oteros. Hoy toca la recolección de las vides de las 6.000 hectáreas de Manuel y Carlos que, gracias a la maquinaría, reducen en apenas unas horas el trabajo de semanas.

Cosecha excelente

Una temporada que ha alcanzado unos resultados excelentes, hasta superar las 4,5 millones de kilos, según la DO Tierra de León. Así lo confirma también Manuel Cascallana, que prevé una producción de más de 8.000 kilos por hectárea.

Los vendimiadores dan paso a las grandes máquinas recolectoras.

Los vendimiadores dan paso a las grandes máquinas recolectoras.

Vinos, los Tierra de León, que cada día tienen más aceptación, principalmente el prieto picudo, una variedad única que gana adeptos y cuya expansión en el mercado internacional es uno de los grandes retos de los productores. Una uva acostumbrada a condiciones extremas, de color cereza oscuro con desarrollo aromático de frutos rojos y atisbos silvestres y debido al grosor de su piel confirma mayor estructura tanina.

Son los últimos coletazos de la vendimia de las uvas que darán cuerpo a los caldos Tierra de León, una denominación de origen que apuesta por seguir creciendo hasta alcanzar una producción de seis millones de kilos en cinco años.