Rebajan de seis a tres años la condena del hombre que lanzó un cóctel 'McGyver' a un albergue de Villafranca del Bierzo

El acusado, durante la celebración del juicio en la Audiencia Provincial de León. /
El acusado, durante la celebración del juicio en la Audiencia Provincial de León.

La Audiencia Provincial lo considera autor de un delito de tenencia de explosivos pero lo absuelve del delito de desórdenes públicos

A.C.

La Audiencia Provincial de León ha condenado a tres años de prisión al hombre que lanzó, en febrero de 2016, una botella de plástico con una mezcla de salfumán y papel de aluminio, conocida como 'cóctel McGyver', contra el albergue Ave Fénix de Villafranca del Bierzo.

Según la sentencia remitida por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, el tribunal rebajó de seis a tres años la petición fiscal por el delito de tenencia de explosivos y absolvió al condenado del delito de desórdenes públicos. La sentencia, que no es firme, puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.

El auto considera probado que el condenado, Carlos Gómez Crespo se encaramó al tejado del albergue para lanzar una botella con una mezcla explosiva, días después de ser expulsado del establecimiento tras ocasionar diversos roces con los responsables a causa de su mala conducta. La pequeña explosión registrada no causó heridos ni daños materiales en el establecimiento, aunque el ruido y la humareda provocaron el caos entre los huéspedes.

En cuanto al delito de desórdenes públicos, el tribunal consideró que no se alteró gravemente el orden en el establecimiento, debido a que por aquel entonces sólo estaba ocupado por cuatro o cinco peregrinos. El testimonio de dos personas que vieron al acusado el día de los hechos constituyó la prueba de cargo fundamental para el caso.

Además, la Audiencia señala en su auto que concurre la atenuante “muy cualificada” de anomalía psíquica, ya que el condenado tiene un “déficit mental ligero” y una minusvalía del 33 por ciento, según acredita el dictamen emitido por el Instituto Nacional de Servicios Sociales de Madrid. La concurrencia de este atenuante comportó una rebaja de la pena a imponer en un grado, por lo que la condena quedó establecida en tres años de prisión más el pago de las costas del proceso.

El juicio

Durante le juicio, Carlos Gómez Crespo negó con rotundidad los hechos. Es más, ha advertido de que “todo es un montaje”. Así se refirió en el último turno de palabra durante la celebración de la vista oral a pesar de que se ha negado a responder a las preguntas tanto de Fiscalía como de su defensa.

Sin embargo, los diferentes testigos señalaron directamente su autoría. Así lo ratifió uno de los hospitalarios encargados del albergue Ave Fénix, que ha relatado cómo vio aproximarse al albergue al acusado con una bolsa cargada de botellas. Segundos después, sintió una explosión y vio al acusado “corriendo por detrás de la iglesia”.

Era él. No me cabe la menor duda”, aseguró el testigo, que además recordó como días atrás el acusado les había amenazado con quemar el albergue, comentándole incluso que tenía conocimiento no sólo para confeccionar bombas sino para aumentar el poder de su detonación “incluyendo ralladuras de aluminio”.

Una versión que ratificó otro hospitalario del albergue y propietario del terreno en el que se asienta, que recordó que se vieron obligados a expulsar al acusado por los problemas ocasionados. “No dejaba de tocar todas las cosas. Entraba en la habitación de las chicas, mirar en las mochilas... No nos quedó más remedio que expulsarle del albergue”.

Como respuesta, recibieron una clara amenaza. “Nos dijo que nos íbamos a enterar”, relató el testigo, que además recuerda cómo un día se lo encontró por el pueblo con una botella de ácido clorhídrico. “Le pregunte para qué era y me dijo que con eso hacía bombas”.

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