La mejora de las instalaciones eléctricas centrará los trabajos del ILC en 2018 en el monasterio de Santa María de Carracedo

Monasterio de Santa María de Carracedo. /
Monasterio de Santa María de Carracedo.

La intervención prevista, con un presupuesto de 200.000 euros, también incluirá actuaciones de conservación preventiva y mantenimiento del monumento

DAVID ÁLVAREZ

El Instituto Leonés de Cultura (ILC) destinará a lo largo de 2018 una partida de 200.000 euros a trabajos de restauración y recuperación en el monasterio de Santa María de Carracedo, en el municipio berciano de Carracedelo. Las obras se centrarán en la mejora de las instalaciones eléctricas del inmueble, declarado Monumento Nacional en 1928, con el objetivo de evitar que el suministro de electricidad provoque “situaciones delicadas” al atravesar zonas afectadas por humedades, explicó el técnico de Patrimonio del ILC, Jesús Celis.

Al respecto, la actuación en el sistema eléctrico del edificio histórico es la intervención más importante que se incluye en los trabajos de conservación y mantenimiento que se llevarán a cabo en esta anualidad. “Son inconvenientes asociados a las instalaciones antiguas que nos encontramos en este tipo de inmuebles”, recordó Celis. Junto a la reforma del sistema eléctrico, también se repondrán las infraestructuras de saneamiento existentes en el entorno.

Además, se llevarán a cabo otros trabajos de “conservación preventiva” que pretenden, según Celis, “atajar una serie de problemas relacionados con el paso del tiempo y el deterioro que éste ocasiona en el monumento”. En ese sentido, se mejorará el estado de las cubiertas del inmueble, así como de las cimas de los muros, elementos cuyo deterioro podría ocasionar una “situación peligrosa”, advierte el arqueólogo.

“Llevamos más de diez años sin una gran actuación en Carracedo, a pesar de que el ILC invierte todos los años en pequeñas obras de arreglos para mantenimiento”, aseguró el técnico de Patrimonio, que insistió en que estos trabajos son “muy necesarios para la conservación” del monumento. En esa línea, Celis recordó que hace dos ejercicios se llevó a cabo el “rescate de carpinterías en malas condiciones” mientras que las actuaciones en los retablos e imágenes del monasterio tuvieron lugar en 2010.

La redacción del proyecto alrededor del que se estructurarán los trabajos se pondrá en marcha “de manera inminente”, como paso previo a la aprobación del mismo. Una vez cumplimentados esos trámites se iniciará el proceso de licitación, aunque Celis no quiso adelantar los plazos concretos para el comienzo de las obras, debido a la entrada en vigor, en el mes de marzo, de la nueva ley de contratos públicos. “Habrá que adaptarse a la normativa vigente, pero no podemos demorarlo mucho”, afirmó Celis, que deseó que “ojalá salga todo como pensamos”.

A la espera de una intervención más profunda

De manera independiente a la actuación financiada por el ILC, la Diputación de León trabaja en un proyecto de obras mucho más ambicioso cuyo presupuesto ascendería hasta 1,8 millones de euros, según avanzó hace escasas semanas el vicepresidente primero de la institución, Francisco Castañón. El proyecto, que aún se encuentra en una “fase previa de completar documentación”, fue uno de los seleccionados en la criba previa de la última convocatoria de fondos del 1,5% Cultural, aunque finalmente no recibirá financiación de ese programa en el presente ejercicio.

Según afirmó Castañón, la subvención que se podría lograr para llevar a cabo esta actuación podría alcanzar el 70 por ciento del coste total, es decir, 1,26 millones, que aportaría el Gobierno central, mientras que la Diputación, titular del monumento junto al Obispado de Astorga, debería aportar el 30 por ciento restante, cerca de 600.000 euros.

30 años de la última restauración integral

La última restauración integral del edificio tuvo lugar hace ahora 30 años, en septiembre de 1988, gracias al trabajo del arquitecto Salvador Pérez Arroyo y del arqueólogo Fernando de Miguel. En aquella ocasión, las obras duraron tres años y tuvieron un coste de 330 millones de las antiguas pesetas. La reina Sofía presidió, en julio de 1991, la inauguración de los nuevos espacios, que contaron con la aportación histórica de José A. Balboa de Paz y en los que trabajaron hasta una veintena de técnicos españoles e italianos.

Pese a que esta fue la intervención más sonada, en los años sesenta ya se habían iniciado las primeras restauraciones parciales del recinto monacal de la mano del arquitecto Luis Menéndez-Pidal y Álvarez, hijo del pintor Luis Menéndez Pidal y responsable en esa época de diversas restauraciones en la provincia de León, como la que tuvo lugar en la Colegiata de Santa María de Arbas, en el municipio de Villamanín, donde descansan sus restos mortales.

Centro de eventos culturales

Pese a que sus paredes soportan el peso de más de diez siglos de historia, el monasterio de Carracedo continúa siendo a día de hoy un importante núcleo para los eventos culturales que se desarrollan en el municipio. Así, el monumento es escenario cada año de dos festivales consolidados en el panorama cultural de la provincia.

Por un lado, sirve de escenario a las funciones del Festival de Títeres `Reino de León´, que este pasado año cumplió su octavo aniversario con la puesta en escena de ocho funciones durante el mes de agosto. Además, en verano el monasterio también vuelve a sus orígenes de la mano del Festival Medieval, que en este 2018 alcanzará su vigésima edición, manteniendo el ajedrez viviente, único en Castilla y León, como su principal atractivo.

Más allá de estos dos eventos de verano, el monumento también acogió durante varios años la celebración del festival ‘Mirador de la Reina’, en honor al emblemático espacio que da acceso a la majestuosa sala conocida como la cocina de la Reina. Por el evento, pasaron en sus sucesivas ediciones músicos de la talla de la cantaora Estrella Morente, el gaitero Carlos Núñez o el mítico rockero Chuck Berry.

Además, el espacio alberga cada año multitud de exposiciones temporales de pintura o fotografía y su imponente sala capitular sirve de escenario para la presentación de diversos eventos de la vida social y cultural de la comarca. Asimismo, este año el monumento se transformó durante unos días en un plató en el cual se rodaron diversas escenas del documental 'Onyx, los Reyes del Grial', un drama histórico dirigido por Roberto Girault y que cuenta en su reparto con los actores Jim Caviezel y Maria de Medeiros, entre otros.

Más de diez siglos de historia

Los orígenes del monasterio de Santa María de Carracedo se remontan al año 990 y están relacionados con una donación del rey de León Bermudo II a los monjes que huían hostigados por las incursiones musulmanas comandadas por Almanzor. El primitivo monasterio, del que no se conservan restos, llevó el nombre de San Salvador, que cambió por el de Santa María a principios del siglo XIII debido al abandono de los hábitos benedictinos y el ingreso en la orden francesa del Císter.

Este cambio y el consecuente apoyo de la Corona convirtieron al recinto monástico en un centro de poder rico e influyente cuyos dominios llegaron a dividirse en siete prioratos. De ellos se obtuvieron los recursos para ampliar el edificio, cuya última obra consistió en la edificación, en 1796, de la iglesia que se alza sobre el solar donde se encontraba el antiguo templo del recinto.

El periodo más negro de la historia del monasterio se inició en el año 1835, con la exclaustración de los monjes y la venta de sus propiedades durante el proceso de desamortización de los bienes de la iglesia impulsado por el político liberal Juan de Dios Álvarez Mendizábal. El inmueble fue objeto de varios saqueos y de un rápido proceso de destrucción, del que ya fuera testigo tan sólo ocho años más tarde el autor romántico Enrique Gil y Carrasco, que en 1843 ya describía y lamentaba el estado ruinoso del recinto.

Tras ese expolio, de la vasta edificación original se salvaron únicamente la iglesia neoclásica, las alas del Capítulo, que servían de vivienda del párroco, y el refectorio, de propiedad privada. La declaración, en 1928, de las ruinas del monasterio como Monumento Nacional por parte del Gobierno de la Nación permitió revertir el proceso de destrucción y sentar los cimientos de las posteriores restauraciones que se sucedieron en el entorno en la segunda mitad del pasado siglo.

Contenido Patrocinado

Fotos