La madre de la víctima y hermana del asesino: «Cada vez que discutía con alguien le amenazaba con dos tiros»

El asesino confeso de su sobrino. / Sandra Santos

La familia del crimen de las castañas en el Bierzo presta declaración en la Audiencia Provincial y reconocen problemas previos entre la víctima y el autor del crimen

RUBÉN FARIÑASLeón

Primero fue por una vendimia. Después por un canalón. Y, finalmente, un problema con un castaño dio final trágico a la relación entre un tío y un sobrino en el Bierzo.

La Audiencia Provincial de León ha acogido la segunda sesión del juicio por el crimen ocurrido en septiembre de 2015, donde un hombre hirió mortalmente con una escopeta a su sobrino por la propiedad de unos castaños.

El crimen de las castañas

La policía que cubrió las primeras diligencias del asesinato han coincidido en que el acusado «no estaba nervioso, tenían un comportamiento tranquilo y no parecía bajo los efectos del alcohol».

Tras el receso, la madre del fallecido ha prestado declaración. Con la voz quebrada y al borde del llanto, la señora, hermana del asesino, reconocía que «yo siempre me he llevado bien con mis hermanos». De hecho, recordó que durante tres años compartió castañas con el autor confeso del crimen. «Las que apañaban ellos eran para ellos; e incluso les invitaba a comer el Día de los Santos».

La compañera sentimental se «metía» con la madre

La mujer también confesó una mala relación con la compañera sentimental de su hermano. «Ella se metía conmigo. Un día pasé por un patio donde estaba ella con una escoba y dijo 'mírala, ya es hora de que muera', y Darío (el asesino) le pidió que me dejara en paz».

En su testimonial, la madre de la victima definía a su hijo como «una persona apreciada en todo el pueblo» y que, además, llamaba «tío y tía» a su asesino y a la compañera de éste.

Con respecto a su hermano, aclaró que siempre fue una persona «agresiva, una bala perdida» y que a veces le oía amenazar con matar a alguien. «Él decía que de la cárcel se sale, del cementerio no». Además, aclaró que Dario, el acusado, cuando discutía con alguien no dudaba en amenazar con «coger una escopeta y pegar dos tiros».

Los hermanos de la víctima se enteraron del crimen por su madre. No tenían relación con su tío, pero reconocen que había tenido algún problema previo con su hermano, como el de la vendimia y el del canalón. «Mi hermano era demasiado tanquilo, mi tío era nervioso y ya había tenido conflictos con más gente», ha manifestado uno; «era una persona falsa y mentirosa», ha descrito el otro al autor del disparo.

En último lugar, la compañera sentimental del acusado ha prestado declaración para narrar lo ocurrido la noche de los hechos. «Le dije que había brasas para un magosto. Él solía traer castañas, pero no sabía de donde las cogía. Fue al bar y luego a por ellas y cuando volvió vino asustado y nervioso porque había dado un tiro con la escopeta y dijo que se iba a entregar».

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