La 'hoja de ruta' del peregrino viaja sobre cuatro patas

Un peregrino es atendido por el escuadrón de Caballería. / Sandra Santos

Los usuarios de la Ruta Jacobea pueden encontrar todo tipo de información y la más absoluta seguridad durante el Camino en desconocido escuadrón de la Guardia Civil que vigila los senderos

RUBÉN FARIÑASMolinaseca

La seguridad supone una garantía para los 100.000 peregrinos que cada año atraviesan la provincia de León realizando el Camino de Santiago.

Un buen camino nace desde este pilar y, para ello, el escuadrón de caballería ofrece a todos los viajeros un servicio de vigilancia e información que da soporte en la larga ruta.

Desde el inicio de su jornada, los jinetes de la Guardia Civil se acercan a los caminantes para asesorarles, informarse y preocuparse por los problemas que se hayan podido encontrar en su etapa.

Llegados desde diferentes rincones del mundo, muchos peregrinos desconocen este servicio novedoso que desarrolla esta unidad. Es el caso de un joven de Barcelona, que se ve sorprendido por los cuatro caballos del escuadrón, se fotografía con ellos y, con mucha amabilidad, los agentes le ofrecen cualquier tipo de información que éste pueda solicitar.

«Nuestra labor es dar seguridad, protección y atención al peregrino en su paso al Camino de Santiago», le indican los guardias civiles»

Ante cualquier incidencia, los peregrinos pueden preguntar, asesorarse y ayudarse de estos escuadrones a los que se les designan, previo estudio, el lugar más idóneo para prestar su servicio.

Una torcedura de tobillo, información sobre el próximo punto de descanso, problemas con la orientación o habilitar la asistencia en caso de daños físicos son los requerimientos más reclamados por los usuarios de la Ruta Jacobea.

Un peregrino llegado de Coria del Río comenta a los agentes una pequeña molestia en el pie. Los guardias aconsejan a este sevillano sobre lugares donde puede consultar su dolencia y le redirigen hacia la población más cercana.

Una media diaria de 300 personas usan el Camino, a su paso por León, para llegar a Santiago de Compostela. Son los peregrinos, alma del Camino, que cuentan cada verano con la garantía que ofrecen los escuadrones de la Guardia Civil en su vigilancia de los senderos más escarpados.

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