Cabo Bueno: «Tratamos de disuadir ante posibles delitos»

Dos guardias civiles a caballo, en la entrada de Molinaseca. / Sandra Santos

El cabo primero Miguel Ángel Bueno, perteneciente al escuadrón de Caballería en Valdemoro, es el encargado de comandar la unidad destinada a la provincia de León en el Camino de Santiago

RUBÉN FARIÑASMolinaseca

Cuatro miembros del escuadrón de la Guardia Civil de Caballería de Valdemoro son los encargados de vigilar y velar por la seguridad de los peregrinos en el Camino de Santiago.

Comanda a este grupo el cabo primero, Miguel Ángel Bueno, quien presenta a su particular ‘herramienta de trabajo’. Se llama Incentivo, un caballo español de siete años, al que cuida y mima como su mejor compañero.

Su jornada comienza tras un estudio de la Comandancia Provincial de la Guardia Civil de León que, dada la orografía del terreno, informa sobre el lugar más idóneo para prestar su servicio.

«Aquí, en el Camino de Santiago, lo que hacemos es ofrecer seguridad ciudadana, que significa auxiliar y proteger al peregrino». A primera hora fijan un lugar de partida «que siempre es inverso al recorrido del peregrino», para cruzarse así con los usuarios de la Ruta Jacobea.

En la mayoría de casos, los peregrinos solicitan al escuadrón «información sobre cuánto falta hasta el próximo lugar de descanso, toma de previsiones e información del lugar más cercano» a la cual los agentes acceden con sonora amabilidad.

Entre las incidencias que el cabo primera más se ha encontrado durante sus jornadas en el Camino de Santiago se encuentran los golpes de calor, torceduras de tobillo o esguinces. De hecho, una de las anécdotas que recuerda, en este sentido, tuvo lugar en Logroño. «Nos encontramos una peregrina con una lesión, no podía acceder la ambulancia al lugar en el que se encontraba y la subimos al caballo para llevarla hasta un sitio habilitado para que una ambulancia pudiera asistirla».

Miguel Ángel Bueno recuerda que la presencia de la Guardia Civil tiene de por sí un «carácter disuasorio ante posibles delitos como hurtos o robos» y esa función la ejercen también en el Camino de Santiago.

Por ello, a lo largo de los 25 kilómetros que recorren cada día, ejercen una función de seguridad y asesoramiento a los peregrinos que les garantiza un ‘buen camino’ a su paso por la provincia de León y el resto de la Ruta Jacobea.

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