Cabañas Raras homenajea por segundo año consecutivo a su emancipación del Señorío de Arganza en 1860

Vista de Cabañas Raras. /
Vista de Cabañas Raras.

El Ayuntamiento recuerda a los vecinos que pagaron 120.000 reales de vellón para dejar de ser vasallos y pasar a ser propietarios de las tierras

ICAL

El Ayuntamiento de Cabañas Raras, en la comarca del Bierzo, volverá a conmemorar este año, por segunda ocasión consecutiva, la emancipación del municipio respecto al Señorío de Arganza, que había ejercido el control sobre la zona y sus habitantes durante varios siglos.

Un acto institucional, una obra de teatro y una actuación musical servirán para recordar que, en 1860 y tras pagar 120.000 reales de vellón en 1860 para dejar de ser vasallos, los vecinos pasaron a ser propietarios de las tierras que trabajaban.

Al respecto, los actos tendrán lugar en la Casa de la Cultura el próximo 5 de mayo, justo 158 años más tarde de que se firmara la escritura de compraventa de los terrenos, custodiada en el Archivo Histórico Provincial de León. Un acto de reconocimiento institucional a los vecinos que estamparon su firma en el documento para liberar al municipio de la tutela del Señorío dará comienzo, a las 19 horas, a las actividades, que continuarán con la puesta en escena de la obra '¡Al fin Cabañas es nuestra!', a cargo del grupo de teatro municipal.

Tras el homenaje histórico, llegará el turno de la música, de la mano de la cantautora Cia Campillo, que presentará las canciones de su primer disco, 'Calibrando'. Los actos de recuerdo llegarán a su fin con una cena popular, a la que el Ayuntamiento solicita que los comensales acudan vestidos de época y en la que el menú también estará formado por los alimentos que los habitantes de entonces podían poner en sus mesas, entre los que destacan el chorizo escaldado, las raciones de pollo o las sopas de ajo.

Arriesgando su propio dinero

La compraventa de Cabañas Raras supuso el traspaso en favor de los vecinos de los derechos territoriales que hasta 1860 ostentó el Señorío de Arganza. Esos derechos habían sido vendidos un año antes a María Concepción Pérez de Ucieda, quién aceptó vender a su vez las tierras a los pobladores a cambio de la cantidad de 120.000 reales de vellón.

Los vecinos de la época disponían únicamente de 20.000 reales, que entregaron en monedas de oro y plata como entrada de la operación, aunque quedaron obligados mancomunadamente a hacer frente a la deuda restante, a razón de 25.000 reales al año durante los siguientes cuatro años. El contrato estipula que los vecinos realizaron la operación por su cuenta y riesgo, utilizando como aval sus propias casas y asumiendo un recargo del seis por ciento en caso de impago.

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