Leonoticias

Una relativa normalidad se asienta en El Bierzo tras el paso del fuego

  • Los vecinos de San Pedro de Paradela, Argayo y Fresnedelo regresan a su casa después de que la proximidad de las llamas obligasen a salir de ellas | Ninguna de las viviendas se vio afectada aunque sí otras edificiones, como pajares, y el fuego obligó a soltar los animales | «La imagen es dantesca»

Poco a poco la normalidad regresa al municipio de Fabero. Tras varias horas sumidos en el horror, los vecinos de San Pedro de Paradela han regresado a sus casas después de que fueran desalojados ante la proximidad de las llamas del virulento incendio que se inició este lunes en la localidad de Bárcena.

Así lo ha confirmado la alcaldesa de Fabero según las conversaciones manteniedas con el presidente de la Junta Vecinal. Sin embargo, el temor inunda en las calles de San Pedro donde se mantienen «en alerta» ante el riesgo de que se reavive el fuego.

Una localidad que, sin embargo, presenta una imagen «dantesca». Así lo señala su alcaldesa, Mari Paz Martínez, que asegura que son muchos los destrozos que ha dejado el fuego aunque finalmente las llamas no alcanzaron ninguna de las viviendas.

No así varios parajes que han quedado completamente calcinados así como otras estructuras del pueblo. Además son muchas las pérdidas económicas de los vecinos que se vieron obligados a soltar los animales ante la cercanía del fuego.

Asimismo, varios operarios municipales ya se encuentran en la localidad para inspeccionar la red de abastecimiento de agua ante el temor que el fuego haya causado daños en algunas de las tuberías.

El Ayuntamiento de Fabero ha puesto a disposición varias casas del municipio así como el polideportivo a todas aquellas familias que se hayan visto afectadas por el fuego, aunque por el momento la Guardia Civil no ha registrado ninguna llamada.

Momentos de gran tensión

Normalidad que poco a poco también se ha instaurado tanto en Fresnedelo y en Argayo del Sil. En esta última localidad fue a las 19:00 horas cuando se vivió el momento más tenso de la jornada ante la proximidad de las llamas a las zonas altas del pueblo.

Ello obligó a que el Ayuntamiento decretase el desalojo de sus vecinos, la mayoría gente mayor, que fue trasladada a la plaza del pueblo donde, junto a otros lugareños, siguieron de cerca el avance de un fuego que finalmente no alcanzó sus casas.

«Sacamos de sus viviendas a las personas hasta que estuvimos seguros de que no corrían peligro», asegura su alcalde Ángel Calvo, que remarca los momentos de nerviosismo que se han vivido en esta jornada negra.

En estos momentos, varios retenes de brigadistas se mantienen refrescando las zonas próximas a las viviendas así como el perímetro del fuego para evitar que las llamas vuelvan a amenazar la localidad.

En cualquier caso y a pesar de que no hay que lamentar ningún daño material, Calvo reconoce que las pérdidas naturales dado que el fuego ha dañado el paraje de castaños el Souto, Piedrafita y el Campiño. «Son demasiados daños en un momento que era un lujo».