Un vuelo sin barreras

Los usuarios del CRE de San Andrés han disfrutado de una experiencia «mágica y emocionante» en la Base Aérea de León, donde han montado en avioneta y recorrido los rincones de la ciudad de León desde una perspectiva diferente

Un usuario del CRE montando en la avioneta. / Noelia Brandón
RUBÉN FARIÑASLa Virgen del Camino

Abandonaron la silla, las barreras arquitectónicas, las incapacidades que se encuentran en el día y lograron ser libres, volar libres.

Una jornada para recordar, contar y vivir con toda la intensidad que ofrece un bautismo en el aire.

Un grupo de 40 usuarios del CRE de San Andrés han acudido a la Base Aérea de León para subirse a un aeroplano y verlo todo desde lo más alto.

Tras el despegue, pudieron sobrevolar la capital y ver desde una perspectiva muy diferente lugares como la catedral, el río, San Marcos, Eras de Renueva o el centro comercial.

«Ha sido una experiencia positiva, satisfactoria, de ver el paisaje desde el cielo; te da otra manera de ver la vida», aseguraba tras el aterrizaje una de las mujeres que acababa de bajarse de la avioneta.

Son las terceras jornadas de vuelo adaptado que este Centro de Referencia Estatal realiza y por las que ya han pasado un centenar de personas.

María Teresa Gutiérrez, directora del CRE San Andrés, cree que esta es «la mejor experiencia» para quienes conviven en este centro. «Se sienten sin barreras, no tienen ningún obstáculo; y estar al lado del piloto es una sensación totalmente distinta».

Los más privilegiados repetían experiencia, como Ana Pozo, quien al principio se puso nerviosa y al final no quería bajarse. «Espero que sea mágico, excitante y emocionante; es lo que viví el año pasado».

Además, fue toda una privilegiada ya que el piloto le hizo una 'picada'. «Es como un salto al vacío y, cuando menos te lo esperas, subes; es un segundo pero merece la pena».

Durante todo el día, estas personas con discapacidad han accedido a las avionetas, que contaban con todo el aparataje necesario para la ocasión.

Acompañados únicamente por el piloto, han disfrutado en el aire de una experiencia mágica: la de volar libres y vivir por unos segundos sin ataduras.

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