El Belén de Lorenzana cita a vecinos y visitantes

El alcalde de la localidad, Marcos Martínez, viendo el Belén este viernes./
El alcalde de la localidad, Marcos Martínez, viendo el Belén este viernes.

El tradicional Belén de esta localidad, «ejemplo de colaboración y esfuerzo», abre sus puertas en la Ermita de Lorenzana

NURIA MIRANDALorenzana

En Navidad, la visita a la Ermita del Santo Cristo de Lorenzana parece obligada. Desde que en 2015 se recuperara este tradicional Belén lo cierto es que la apertura del mismo se ha convertido en todo un reclamo para los vecinos de Cuadros y para visitantes.

«Es un ejemplo de colaboración y de esfuerzo por parte de todos los vecinos, y a ellos les queremos hacer el reconocimiento», afirma con orgullo el alcalde de la localidad, Marcos Martínez.

El Belén de Lorenzana está formado por piezas realizadas por los propios vecinos hasta armar un conjunto de enorme belleza. Para completar el Belén, a esas figuras 'locales' se sumaron las que compró en Murcia el Centro Cultural en 1980.

Así que mención especial merecen las casas, grutas, montañas y paisajes, que también fueron hechos a mano por los vecinos de Lorenzana, dirigidos por entonces por Blanca Fanjul, directora e impulsora de las iniciativas culturales y artísticas desarrolladas en el Centro Cultural de Lorenzana.

Para que quienes se acerquen hasta la Ermita de Lorenzana puedan apreciar en todo su esplendor el Belén cuenta con una cuidada iluminación, además de incorporar en esta nueva época del Belén Artesanal de Lorenzana figuras en movimiento y montañas sobre las que se ve caer la nieve y como fluye el agua en el lago.

No faltan las figuras y edificaciones clásicas como la Virgen María, el Niño y San José, el Castillo de Herodes, la casa de la Anunciación, el molino, el desierto con sus camellos, palmeras y jaimas.

Y junto a la tradición, un guiño a la localidad con las industrias, algunas ya desaparecidas en Lorenzana, como la botería, la matanza, la herrería, el panadero sacando las hogazas del horno de leña, el carro cargado de harina, el labrador arando, mujeres tendiendo la ropa, cosiendo e hilando… En resumen, 80 metros cuadrados de arte que ningún leonés se debe perder.

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